jueves, 6 de marzo de 2008

EL DESAPARECIDO

En no más de dos segundos…
Una calle, una vereda, y un tránsito incesante a una orilla, en la otra, un muro de esos de casas con miedo. Todo era ruido, máquinas, motores y hasta la misma gente parecía gritar en su andar; sin embargo nadie compartía más de la cuenta, no eran más que mentes mudas, intolerantes y frías como el viento rasante que se colaba por mis oídos. Todo ocurría a destiempo; rostros desconocidos y miradas insultantes impactaban con la ingenuidad de mi perfil de desaparecido.

(Silencio)

En no más de dos segundos el día parecía no querer regalarnos un poco de sol, mas no importaba, pues ya comenzaba a hacerme la idea...

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