martes, 3 de junio de 2008

A CUARENTA BALAZOS

A cuarenta balazos fueron despertados, a otros cuarenta fueron advertidos. A cuarenta tiros fueron acribillados, y con otros cuarenta entendieron que estaban a pocos segundos de morir. A cuarenta dicen, otros dicen que fueron muchos más, la verdad es que poco importa cuántos fueron, porque nunca dejarán de ser demasiados. Y es que nunca han sido necesarios cuarenta tiros para matar a un hombre, menos, otros cuarenta, para pedirle que se rinda y se muestre de rodillas y de manos en la nuca. Le pidieron que se rinda y salga dicen quienes defienden lo indefendible. Y a ellos les pregunto ¿En realidad creen que le pidieron que se rinda y se entregue? Me quedan mirando como si la respuesta fuera obvia, y quizás sí, lo es; y ante el silencio de los defensores, soy yo quien responde: Sí, la verdad es que quizás sí le pidieron que salga, pero claro está que fue para recibir otros cuarenta… sólo que ésta vez, serían a quema ropa.

No hay comentarios: