sábado, 25 de julio de 2009

¿QUIÉN ES EL QUE TRAICIONA?

¿Quién es el que traiciona?...

¡No me hables de traición!
¡No me insultes en la locura!

¡No me hables de temor,
No te quejes en la excusa!
¡No se trata de tu razón,
No reinventes nuestras culpas...
(...)

¿Quién es el que traiciona?

¡Adormecida mujer no temas!
¡Confundida Iglesia no sufras!
Que el libro ya lo dijo en varios idiomas,
Y los cuentos ya mucho saben de ésto...
¿Quién es el que traiciona?
Hoy no son pocos, y es que nunca fueron menos

Pero no nos quedemos en los supuestos
Que a pesar de mi escasa inocencia
Hoy no hablo de lo ajeno,
Que traiciones se han cometido varias a través del tiempo
Ya sabes, la primera ocurrió en el cielo…
¿Recuerdas?
La del ángel al supremo…
(...)

La traición del hijo al padre
Del aprendiz al maestro
Del hombre a su barrio
Del pecho al niño
Del hombre a su cuerpo
Del ocio al tiempo
De la iglesia al ego
Del ladrón al ingenuo
Del doctor a su paciente
Del paciente a si mismo
Del cuerpo a los límites
De la lengua al secreto
Del arma al suicida
De la esperanza a la muerte
Del árbol a su semilla
De la angustia a los años
De la risa a lo verdadero
Del miedo a lo incierto
Del pintor a sus colores
Del cuchillo al cordero
Del artista a su obra
Del hombre a su tiempo
Del soldado a su gente
Del escritor a su cuento
De la creatividad a los números
De la palabra al sentimiento…

Todo tipo de traiciones, mil excusas para cada una de ellas…
¡Ninguna es una falta al compromiso, todas una segunda razón!
Pues quien traiciona lo hace cuando lo hace consciente y voluntariamente,

¿No existen traiciones absolutas?
¡Pues entonces que tampoco existan condenas totales!

¡Quien traiciona lo hace por alguna razón y por tener a otra que le impida hacerlo!

Quien traiciona puede ser condenado, quizá por algunos comprendido; pero nunca será bien mirado...

Quien traiciona lo hace sin miedos o con muchos de ellos, pues siempre corre riesgos; pero lo hace sabiendo que los valen, a pesar de lo aun no entendido, a pesar de esa hambre por lo correcto

Y si quien traiciona puede ser condenado por hacer acto su intención a pesar de su valentía… ¿Qué le queda a quien traiciona al propio ser? Al menos quien traiciona en el impulso de sus deseos tiene la valentía de enfrentar la condena luego del desbordante momento, cosa que quien se niega por lo según correcto no conocerá nunca, pues no entiende que no hay peor traición que la de una persona a sus propios sentimientos…

Perdido caminará quien no entienda entonces que la traición no es el real problema
pues la vida es un descarte, es desición versus la opción constante
La pregunta nunca ha sido cómo hacer para no traicionar...
La pregunta siempre ha sido otra

...¿Qué traicionar?

¡Hombre no arranques, no en tu infancia culposa!
¡No corras, no busques, no entre reclames!
¡No juegues, no apuntes!
No al menos luego de tus paradigmas y la palabra asquerosa
Que jugando entre adultos, nunca se gana, más bien se pierde inocencia!
¡No, no te pierdas entre dudas!
(...)

(Tú negaste el deseo,
Yo acepté tus miedos
¿Recuerdas?
Fueron segundos de espanto…
Mientras tú me aceptabas de forastero,
Yo prometía no arruinarlo
¡Fue de mutuo acuerdo, hoy no acepto reclamos!
Es más, te aseguro que la vida te enseñará a estar de ambos lados)
(...)

¿Quién es el que traiciona?

Ya sabes, uno nunca sabe…

Fue algo sucio, pero lo disfrutamos;
Fue algo absurdo, pero casi perfecto
Fue un celestial y morboso intento
Un abuso exquisito y violento,
Y no creas que lo lamento,
Pues ya sabes…
(…)

Uno nunca sabe, y te lo advierto…

La traición viaja en esta vida con boleto seguro y en buen asiento;
Recuérdalo, que ya sabes; uno nunca sabe, no te miento.
(...)

(Podrida buena intención, hoy un mal estigmatizado, podridos los hijos del buen acto mal interpretado)

domingo, 12 de julio de 2009

ANTAGONISTAS DEL ENCIERRO

Cada cigarro un deseo, cada canción, un silencio. Joven de imagen irrelevante, acusa ser inocente, pero no hay condenas, no hay culpas y aun nadie habla de quejas. De estilo irreverente, él no entiende de faltas, no ve el daño, habla de la buena imagen y la decencia, más nada le impide crear viajes de sucias escenas; y es que aun no sabe cómo fue que ocurrió, en qué momento, bajo qué licencias. Pero es paciente, y en el secreto se queda, sin reclamos, esperando a que nuevamente suceda; en la noche, tras la última conversación, luego del cigarro, a un costado de su cama, tras una sonrisa; palabras escondidas, señales disfrazadas, caminatas libres, manos desatadas… en su habitación, tras la olvidada inocencia, luego de un trago y una que otra pena…

Hoy, él se consume en el morbo de verle desnuda, ella al tercer día ya no soporta su ausencia; y es que ninguno quiere ser menos, pues en el acto, para suavizar a sus confundidas almas, revuelcan el deseo; ella parece esperar que no sea más que eso, sólo un juego, él espera lo mismo pero sin miedos. Escondidos amantes no dejan de ponerse a prueba, mentes torcidas, cuerpos sagrados, ángeles del encierro, fugitivos momentáneos. Viven en el silencio esperando lo incierto; impulsados de incógnitos deseos, buscan límites imperfectos, de esos ausentes, límites enfermizos.... inexistentes; y tras ellos la lujuria escandalosa del último beso, su iglesia y las represiones formales de los día a día… tras ellos, la musa inspiradora de viscerales fiestas, amigos carnales, juguetes y aparatajes de exuberantes juergas. Tras ellos un nuevo encuentro, tras cortinas y en suspenso… son ellos, carne y sangre violenta, enemigos desconocidos, futuros antagonistas de la nueva escena.