domingo, 12 de julio de 2009

ANTAGONISTAS DEL ENCIERRO

Antagonistas del encierro...
Cada cigarro un deseo, cada canción, un silencio. Joven de imagen irrelevante, acusa ser inocente, pero no hay condenas, no hay culpas y aun nadie habla de quejas. De estilo irreverente, él no entiende de faltas, no ve el daño, habla de la buena imagen y la decencia, más nada le impide crear viajes de sucias escenas; y es que aun no sabe cómo fue que ocurrió, en qué momento, bajo qué licencias. Pero es paciente, y en el secreto se queda, sin reclamos, esperando a que nuevamente suceda; en la noche, tras la última conversación o luego del cigarro, ahí en el balcón, a un costado de su cama, tras una sonrisa; palabras escondidas, señales disfrazadas, caminatas libres, manos encapuchadas… en su habitación, tras la olvidada inocencia, luego de un vaso de Whisky y una que otra pena…

Hoy, él se consume en el morbo de verle desnuda, ella al tercer día ya no soporta su ausencia; y es que ninguno quiere ser menos, pues en el acto, para suavizar a sus confundidas almas, revuelcan el deseo; ella parece esperar que no sea más que eso, sólo un juego, él espera lo mismo pero sin miedos. Escondidos amantes no dejan de ponerse a prueba, mentes torcidas, cuerpos sagrados, ángeles del encierro, fugitivos momentáneos. Viven en el silencio esperando lo incierto; impulsados de incógnitos deseos, buscan límites imperfectos, de esos ausentes, límites enfermizos.... inexistentes; y tras ellos la lujuria escandalosa del último beso, su iglesia y las represiones formales de los día a día… tras ellos, la musa inspiradora de viscerales fiestas, amigos carnales, juguetes y aparatajes de exuberantes juergas. Tras ellos un nuevo encuentro, tras cortinas y en suspenso… son ellos, carne y sangre violenta, enemigos desconocidos, futuros antagonistas de la nueva escena.