jueves, 4 de noviembre de 2010

AROMA Y SUSURRO

Criatura eterna
Reconozco que muchas veces he caído en la inspiración trasnochada y melancólica de los hemisferios desorientados...

Que los estigmas...
Las futuras leyes...
Los primeros recuerdos...
Las posibles culpas...
Las venideras maneras...
Los multifacéticos ¡Adiós!
(El intento...)

Reconozco que de inspiración: mis delirios...
Que ya el blanco me era violento...
Y mis manos no eran más que garabatos huyendo…
¡Trazos insignificantes!
¡Un todo y libre síntoma!
¡Agonía petulante!
Y es que le busqué durante meses, le esperé bastante,
Hasta que de la nada llegó sonriendo,
Entre festejos
¡Lejos, de lo que hoy recuerdo!
Entre besos... jamás hasta hoy sujetos

(...)

Tú...


Mujer, llegaste sin aviso y de sorpresa
Como negando al hombre
Como ignorando mis respuestas
Como queriendo decir algo
Como buscando tus propias nuevas reglas
Mujer divina,
Mujer embriagante,
Llegaste esquiva
Y en tus primeros tres pasos distante...

Visitaste mis rincones,
Caminaste mis tierras,
Viniste de paso,
Fundando nuevas lenguas...
¡Como olvidando al hombre!
Como el potencial de las mil maneras,
Llegaste a demostrar que aunque lo intente,
¡Siempre poco tendré bajo miradas internas!
Y es que ya no hay – como alguna vez dije- ya no queda,
Alguna vez y a fin de cuentas; alguna vez, algunas ganas, como dicen ellos, ya poco y cada vez menos queda…

Sin embargo, y aun convencido de la próxima escena hoy confieso al fin, y luego de varios posibles otros no puedo, que te vi llegar ¡No importa cuántos no lo hicieron! ¡Cuántos han intentado, cuántos no pudieron!

Yo...


¡Luego de la negación y el exilio de lo incorrecto!
Ante ustedes hoy confieso, le vi dormir...
¡Respiré sus sueños!
Le vi suplicar, no acepté sus miedos
Le vi dormir, en la entrega de lo inconcluso
Le vi dudar, a dos segundos... de mi tiempo
Le vi llorar...
¡Por la cruda ignorancia de aquellos que alguna vez le tuvieron!
Le vi pasar, tras su aroma y el irreal secreto
Le vi amar, sus ojos no mintieron…
Le vi soñar, entre susurros y lo eterno…
(...)

Velo Inerte

¡Capricho de bestias!
Llegaste de traje y sin anunciarte
De cabellos espumeantes
Llegaste insegura, pero elegante
¡Entre mares!
Conquistando los cielos
E iluminando mis enmudecidos cristales
Llegaste calma, de azul y piedra
¡Virgen, entre naranjas y sublimes arenas!
Llegaste libre pero a prisa, entre condenas
Llegaste con mi ilusión entre tus manos
Con una sonrisa
Con un suspiro
Con un no debo
Llegaste sin mirarme, esquivando al enfermo:
Llegaste, para de paso deambular entre mis sueños
Mujer fértil
¿Dónde fue que dijiste?
¿Cómo?
¿Y con qué pretextos?
Que hoy, convencido del silencio, digo tengo no más que tu aroma y el murmullo
de tus esquivos e insostenibles recuerdos; y es que ante mí, hoy tengo tan
solo un mal montaje en contra de mi verdad y lo perfecto…

A su haber mi locura y la brutalidad de mis antecedentes, mi cuerpo…
¡Dicen que todo esto nunca fue!
Ustedes...
¡Abusan y se atreven a dar consejos!
Piden... que mejor olvide y busque prosas nuevas;
Dicen... ¡Que es cosa de tiempo!
¡Que no importa, que la gracia, que el genio y sus aciertos!
¡Que camine, que recorra, que mire tras las esquinas!
¡Bajo la lengua, sobre los anhelos!
¡Entre mis cajas, mis vitrinas y lo intangible de mis dedos!
Que mejor olvide, que siga leyendo y que en honor a la estupidez no apunte,
que la culpa nunca tuvo dueño...
¡Pido entonces el castigo bajo la custodia de la palabra salvaje!

¡Mi existencia divaga!
El muelle ya se pierde en la bruma, la palabra no convence, el animal no
regresa...
El barco de papel se congela zigzagueante y aventurero,
¡En su mástil va mi verdad!
Vivo en islas que no quieren entender que mis deseos mienten y que mi
soñar genuino no cesa...
¡Miente mi deseo, mis ganas mienten!

¡Ellos mienten!
Ellos que intentan convencerme;
Hoy acusan al Sicario,
Mañana te olvidarán en la euforia
Yo, supuesto ilustre hijo de tu muerte
¿Cómo podría condenar tus días si de ellos mi filo depende?

¡Ellos condenan!
Pero serás tú, la que con tu generosidad de musa esquiva, podrá seguir existiendo!
¡Viviendo!
Soñando…
Sonriendo…

¡Y heme aquí admitiendo que tan solo con esa verdad, finalmente seré yo quien podrá seguir siendo!
Buscando…
Viviendo…


Vuelo raso

Mujer criatura, reina de lunas...
Dime cómo escapar de tus sombras eternas
Que ya el rojo se diluye y el óleo nos va comiendo
Que sumergidos, entre antojos nos estamos perdiendo

Que el brochazo corre confundido río abajo
¡Sin aliento!
¡Que ya somos pocos los que insistimos!
¡Que ya muchos no tienen palabra!
Que ya las páginas temen ser observadas,
¡Leídas!
¡Hojeadas!
¡Tituladas!
(…)

Bocetos, figuras y pretextos
Viajan perdidos y desorientados
Pidiendo ser devueltos,
Pidiendo ser reclamados...
Manchas estériles
Rasguños desbocados
Paletas desteñidas
Pinceles encorvados

Mezclas espesas
Tinteros desarmados
Hojas sueltas
Parques desconsolados

Atriles fugitivos
Silencios enclaustrados
Tardes inconclusas
Sentimientos rebuscados

Tardes de locura
Momentos condenados…

¡Mujer traviesa!
Llegaste sin aviso y de sorpresa
Como desafiando al hombre
Como esquivando sus respuestas
¡Como queriendo decir algo!
Confundiéndome como laberinto de verdes praderas

Dime ¿Cómo?
¿Dónde?
¡Dios, lánzame sus respuestas!

Que mis hojas singuen en blanco... y la tinta ya se seca.
(…)

Labios quemados

Reconozco que alguna vez caí en la inspiración trasnochada y melancólica de la soledad
Y que quizás no debiera existir excusa alguna para las salivas rabiosas,
Pero ya hoy las plumas revientan el vuelo, y se hace imposible existir entre mundos de falsos personajes e inútiles recuerdos…

Reconozco que varias veces he caído en la según dicen
¡Dulce bohemia, enemiga seductora!
Que he necesitado de ti
¡Mujer de labios, mujer poderosa!
Que necesitaba de la bella perdida
Que sin saberlo en algún lugar existía
¡Desde antes!
Desde siempre...
¡Caminamos sin entender!
Sin toparnos,
Indolentes;
Bordeamos las mismas calles
¡La misma gente!
Sentados, contando rocas
Sin saberlo, caminamos los mismos pasos
Sobre avenidas eternas
En paseos de mágicas alfombras
Volamos distantes
Conversando solos,
Bajo lágrimas rotas…
¡Monólogos!
Viajes... de infinitas copas…

Mujer de piel noble,
Regrésame la virtud creadora que descansa en tus manos preciosas
Que ya han pasado años sin que pueda alzar línea o mancha gloriosa
Que ahora que se que existes me veo aun más atado a tus lagunas enceguecedoras
Que a hombre olvidado no quiero seguir respondiendo
Que moribundo, carcomido y condenado camino con el peso del sobrevalorado creador frustrado de los tiempos…
Ese de moda en toda cumbre de sus póstumos momentos
(...)

Mujer alada
¡Ven y vuela hasta mis habitaciones
Y has de mis líneas tu mejor morada!
¡Vuela!
¡Y has de mis pasos tu mejor pincelada!
¡Ven y deslumbra a los incrédulos!
Que se que flor como la tuya no encontraremos
Ven, que quiero reinventar el verso
Al discurso y al viajero
Ven, que ya no son suficientes sus cuentos de viejas escuelas
¡Ven y demuéstrales que no escuchas a falsos profetas!

¡Regálanos tu furia!
Caricias de seda
¡Mujer libre, no pierdas tu esencia!
¡Mujer madre:
No olvides a tus hijos
Que en el sueño,
Ingenuos aun te esperan!

Mujer sutil,
¡No traiciones a lo que siempre has sido!
Que en ello tu encanto, tu pureza y lo distinto...
(...)

Tres y silencio

(Fueron tres encuentros,
Tres sonrisas,
Y un silencio;
Dos bailes
Y un recuerdo,
Tres noches,
Y un momento...

Dos preguntas
Y tú sonriendo...
Dos respuestas
Y te siento...

Una rebelión y dos no debo
Dos tragos y un te llevo...

Viajes casuales...
Encuentros violentos,
Dos preguntas
Y tú sonriendo...

Dos respuestas
Y un intento...

Una rebelión y dos no debo
Un adiós y dos te quiero...)
(...)

Descenso Animal

...Y así pasaron días,
Lluviosos encierros,
Hasta que de la nada,
Surgieron extraños mundos internos;
Fueron esos primeros segundos
Por mucho tiempo,
No otra cosa que vuelos inútiles de espasmos y falsos credos
¡Convencimiento!
(...)

Luego, viví entre murallas
En calabozos,
¡Entre bestias y estimulantes!
Rodeado de inciertos y festejos desafiantes...

¡Vicios de rutina,
Conocidos intratables!

¡Alquilé otras vidas,
Cociné entre bares!

Y en la espera me fui quedando...
¡Bofetadas de ironías!
Sarcasmo de estaciones...
Le esperé lúcido, entre grandes tentaciones...
Le esperé calmo, entre fatales traiciones...

Y por esa visita perdida,
Por ese calor sin tormento
Esperé distraído...
Recorriendo salones, quebrando espejos...
Hasta que en el acecho, mientras cazaba;
En mi propio viaje me fui convirtiendo
¡Salto volátil!
Suicidio y engaño...

Hasta que me di cuenta que en el acecho,
Mientras leía, mis hojas de pronto caminaron distraídas al viento
Y de a poco, una tras otra
Entre cantos,
Mudas se fueron perdiendo...
Imágenes difusas,
Manos desatadas,
Pasajes,
¡Calles!
¡Reliquias perfumadas!
Paredes,
¡Historias!
Alas y siluetas,
Grietas,
Dulzura,
¡Metáforas!
Piel y sombras escarlata,
Amores en clave,
¡Vidas no practicadas!
Cuerpos acalorados,
Intrigas rabiosas,
Nuevas palabras,
Lluvia y caminos en prosa,
¡Barro!
Sabios tristes,
Miradas calcinadas,
Fuego en vientre,
Figuras encaramadas,
¡Temores!
Amores de batalla,
Vuelos finales,
Persuasivos cuentos,
Recitales en sangre,
Filos, y navajas...
(...)

Entonces, decidí ir en la búsqueda auto flagelante;
Arranqué de todos y antes de mí que de nadie:
Entré en narraciones
En escritorios de gigantes…
Y en el encierro le busqué…
Para no lastimarle
Para ser ese morboso y masoquista fugitivo de mi arte
Para vivir en él
Y desde ahí recordarle...

¡Dulces caminatas!
¡Cascadas exuberantes!
¡Viviré entre bosques!
¡Le conversaré desde las cumbres!
¡Me alimentaré entre animales!
¡Salvaje de instinto cautivo!
Le buscaré de incógnito e impulsivo;
Volando, con su rostro entre mis manos
Con su mirada por delante
¡Abriendo surcos!
Seré corazón, barcaza y arado interminable

Dormiré en parques, ferias y escaleras;
Caminare horas, semanas enteras
Le recorreré en la complejidad de sus ideas,
Compartiré mi tiempo y mis cadenas
Caminaré descalzo y apresurado
Con mis escritos y algunos cuadros;
¡Con mis escritos y algunos cuadros!
Caminaré por sus calles y algunas blancas hojas secas
Buscando nada
Sonriéndoles a todos
Buscando ecos
Entre oídos sordos.
Buscándola,
Esquivaré a cerdos
Caminaré entre monos.
(…)

(Solitaria de faroles
Sigue con esa tu búsqueda empedernida;
Sigue libre y de sentirlo sigue por siempre
¡Regalando tu belleza!
¡Embriagando a quien te encuentre!
Sólo digo: bendita mi suerte
Y mis ojos, que supieron verte...

Mujer, piel de locura envolvente
Por nuestra felicidad,
Procura visitarnos nuevamente…)

martes, 22 de junio de 2010

CONFIESO SIN SABER...

Confieso andar por uno de esos pasajes que sin costo, no tienen otro costo que el de caminar por ellos sin saber donde llevan. El hombre salió a caminar, y volvió con un problema; luego de ello vivió feliz, vivió preocupado de la solución, conquistó nuevas tierras; mas nunca volvió a la pregunta, ni a la calma generosa...
El hombre caminó y pagó el costo de andar por esos pasajes sin saber que sólo existian para la sana convivencia de las cabezas.

lunes, 10 de mayo de 2010

CONFIESO VORÁGINE DE UN ALARDE...

Malditos los años, maldita la sequedad, maldito el mañana y todo lo que nos hizo esperar aquel despertar, maldito también el despertar; malditos tus labios y mi valentía, malditos mis años y la poca vida, maldito el beso: primer culpable y los encuentros a escondidas, maldito el sentir y el lugar que nos dio cabida, malditos los pasos coléricos y las sonrisas perdidas, malditos estos segundos y las memorias de tu piel dormida. Y maldigo quizá porque sonreímos mucho, quizá demasiado, más que en siete de nuestras mil vidas, y quizá tengamos que sí, hablar de castigo, ¡Entonces maldigo también al castigador! Quien sea le maldigo, pues nunca le vimos, le maldigo entonces porque nunca se hizo presente, malditos los perdones, y las bendiciones ausentes, ¡Maldito el castigo y el miedo que nunca supimos tenerle!

Malditas las heridas del cuerpo y las cicatrices que en ellas aun veo el gozo, maldita la carne, la carne, tu carne, que me enseñó de hambre, que de ella me supe saciar hasta lo inconfesable; maldito el gozo que ya saturado a nada encuentro sabor, malditos los mil sabores que aun tengo sólo el tuyo; maldita la lengua, tu lengua que se, aun recuerda el mío...

Malditas tus manos que supieron dar cariño, maldito el cariño y dar vacío, malditos quienes dan a mano extendida y agradecen esperando, maldita la espera, que tuvimos que aprender de ella; malditas mis manos que no supieron más que robarte el alma, y maldita mi alma que desde hace un buen tiempo en tus manos ya no descansa...

Malditos tus labios, tus labios presa, malditas las sábanas y la fogata ciega que supo de tí tras la noche primera, malditos tus labios que aun me besan y malditos los besos que entre salivas aun te esperan, malditos mis labios y el color que en ti reflejan, malditos tus labios y la humedad que les condujo, malditos los lugares por donde anduvieron, malditos tus labios que llegaron hasta mis dedos, malditos mis dedos que aun tocan los tuyos, malditos los tuyos que desde hace un tiempo muerden mis delirios, malditos mis delirios que en ellos veo sangre, maldita la sangre, tu sangre que por ella busqué incontrolable, maldito el control, que nunca jugó de nuestra parte, malditos los delirios, los juegos y los aparatajes; maldito los aparatajes y el filo de los cuchillos, maldito el cuchillo y el placer del dolor en mis pasos, maldito el mordisco, maldita la herida y el corte acordado. ¡Malditas las ganas y el juego! Malditos quienes en gloria le conocieron, malditos nosotros que aun gozamos de ellos, malditos quienes nunca imaginaron, malditos los gritos, los orgamos, los te quiero, los te amo, malditos los silencios, malditas las palabras que no salieron para no arruinarlo, maldito el deseo de vernos violentados...

Malditos tus dientes que aun sangran el sudor, malditos el sudor, maldito el desenfreno, malditas tus emociones, el alcohol, tu cigarro y la locura de tu cuerpo; malditas mis ganas de verte lamiendo; malditas las paredes, que de lo nuestro supieron y malditos quienes estuvieron a punto de hacerlo; malditos tus pechos, tu cintura, tus pies, tus cabellos; malditos los rumores y los nuevos secretos; malditos los rumores, las miradas, las sospechas, malditos nosotros que nos supimos burlar de ellas; malditas las ganas de querer gritarles que sí, que así es, desde antes y para siempre, y que si, que fuimos ese otro par de imprudentes.
Malditos los rumores y los supuestamente, malditos los viajes y las madrugadas, malditas las esperas y los bailes entre caras arrebatadas. Malditas las ganas de esa soledad prisionera, maldita la inconformidad de nuestras almas que por ello pagamos el ahogo de la verdad, cautiva eterna. Malditos los rumores y los supuestos, malditos los ingénuos e inconscientes cómplices que aun no saben, y los que alguna vez pudieron saberlo. Maldito el auto convencimiento que utilizaron, malditos nosotros, malditos ellos; malditos nosotros y el sucio acto de negarnos como si hubiera sido algo incorrecto, maldito lo correcto que si esto no lo fue, no veo la importancia de un real concepto.

Maldita ésta, la que fuera tu mezcla perfecta, que perfecto nunca a nadie entendí, que de fantasía y gritos supimos, que de guiones y silencios tuvimos, malditas las palabras y los personajes, malditos los ecos, las obseciones, los no creo, los yo quiero, los no entiendo, las quejas, las excusas y las frases secas de los momentos sangrantes, maldita mi sangre, que en ella encontré calmante, maldita la mezcla y los reactivos, malditas las pastillas, mis tragos y tus vicios, malditos los vicios que por ellos vivimos, malditos ellos por mantenernos vivos.

Maldita la forma, malditos todos ¡Malditos! ...los minutos perdidos en este acto de visceral reencuentro; maldita la forma y nuestra cabeza abierta, malditas las amistades que nunca sabrán de lo especial que fue la nuestra. Maldita mi cabeza por no seguir viendo error, maldito el error que de él es esta historia, maldita la historia que nunca conoció de una como la nuestra, que nunca supo de nosotros, malditos nosotros que tampoco buscaremos quedar en ella. Maldita ella que noche tras noche me confesó leer cada una de estas palabras buscando respuesta, malditas las respuestas y las mil preguntas abiertas.
Maldita tu, maldito él, maldito el yo, maldita ella;
Maldita la manoseada histeria de la eterna fiesta.

(Maldita la poesía y la poesía por la poesía seca, malditas las canciones, los carruajes, malditos los poetas; malditas las musas y los falsos profetas, malditos los maestros y sus rebuscadas licencias. Maldita la tinta que por más que escribo al parecer bastante queda; maldita la hoja que en espanto disfruta de mi prosa entre ironías y carcajadas, maldita mi prosa y la mano de locuras enclaustradas, que en su alarde no pretende, digo no pretende más que calmar las vivencias ya rebautizadas)

domingo, 2 de mayo de 2010

CONFIESO AYER...

De haber cambiado ayer, hoy indudablemente estaríamos riendo, de haberlo hecho antes de ayer, hoy estaríamos como alguna vez ya lo hicimos: Lamentando. De habernos tenido como ayer, hoy doy por hecho que seguiríamos soñando, de habernos tenido como mañana, nada y más de algo nos hubiese separado.

domingo, 18 de abril de 2010

CONFIESO PAVOR OMISO / SUBLIMACIÓN SALVAJE


Desde hace un tiempo asco me dan mis líneas, asco al releerlas; desde hace un tiempo... ante la sobre población de poemas, pena me dan las hojas que nada valen sueltas, que nada buscan, no más que excusas y nuevas luces de gastadas velas; son viudas, supuestos de gloria y restos de polvo en tinta seca. Y es que al parecer es momento de empezar a escribir de nuevas maneras. Pues si bien mucho se ha escrito ya, a ratos poco dicen en total las letras. De todas formas y como sea, hoy prefiero distanciarme de este instante volátil, que por vergüenza es mejor la espera...
(…)

Es momento de comenzar a gritar, para jamás nunca volver a poetizar, para no volver a escribir, para nunca más permitirme leer, para jamás nunca por la palabra de otros volver a dudar. Para de una vez por todas escuchar mi voz, para de salivas saber explotar, para escupir y en el acto, al grito desde mis entrañas desgarrar. Para más no dormir, hasta ya no saber lo que es callar. Entonces y sólo entonces volveré a sentir; entonces y sólo entonces quizá vuelva a dudar. Entonces y sólo entonces quizá me permita volver a pensar.

Por ahora todo se reducirá al acto animal, en idiomas hostiles muchas veces ajenos de placer, mi cuerpo sabrá lo que es reducirse a los juegos de una bestia no vista por la muchedumbre ni por tu deambular; Cuando esto sea, el cuerpo, por menos opción que destino, entonces pasará a ser mucho más de lo que siempre se le ha enseñado a ser: instrumento del que muchos han renegado. Y es que muchos nunca le supieron ver y pocos le han sabido llevar a volar.

¡Hombre de alma seca! El cuerpo, tras el grito, y para el bien de las pocas hojas en blanco que aún quedan, no engendrará en prosa prejuicios ni limitaciones, a cambio sólo sabrá de nuevos sentidos y travesías para ti mudas e intocables. Él brillará tras su propia búsqueda, tras la superación y, he aquí el costo: La aniquilación de si mismo; pues existe la creencia de que tras la brutalidad de los latigazos, el gusto y la sed por éstos siempre queda; de ser así, habrá llegado el momento en que la carne estará finalmente donde alguna vez ya estuvo, por sobre el pudor de aquellos que nada saben de lo que sus cuerpos desean.

De ser así, la cabeza será reducida a lo que alguna vez fuimos: instinto, roce y la sangre hirviente de tus venas; acto animal, grito desmedido, fuimos todo, y acto fuimos, fuimos todo e hilo conductor de vísceras ciegas fuimos. De ser así, no habrá léxico capaz, no habrá señal ni gesto alguno que comunique más que la ansiada desesperación de aquel grito ausente de tintas e inspiraciones. De ser así, y cuando sea, será que tras el cuerpo, el momento llega.

Pero el grito no nace tras la sola idea del grito, ni es completamente carne. El acto no nace tras la sola inquietud, menos bajo las cabezas faltas de su tiempo; el grito nacerá donde menos se le quiera ver, donde nadie le esperó, donde nunca debió nacer. En parto y sudor: el grito nacerá ausente de plumas, en arcas propias, desde lo más íntimo del destierro, desde la pérdida de la memoria. Así, tras el grito vivo, pasarán días, semanas y relativos años, y no importa cuántos éstos sean, pues el grito ya fue encomendado, el animal ya fue descubierto, y es que el halo desde ahora, nunca volverá a ser maniatado. Antes he de preferir mi ceguera, mi torpeza y la muerte de mis inútiles pasiones; antes prefiero ser un ausente inválido de virtudes, que no les necesito, ¡Y te digo sí, me desbautizo! Pues he aprendido de la necesaria negación de ellas, que por ellas las virtudes, hoy se que cada uno camina en su propia condena. Tras la culpa, bajo el yugo, aunque desafiantes ¡Todos, la culpa llevan! ¡Pero tú, no apuntes fijo!, no apuntes... en el gozo de un juicio, que por más que lo intentes, nunca sabrás lo que tras su intención mi grito lleva.

Muchos caminaron y aguantaron hasta alcanzar la gloria, muchos lo han logrado, todos con cuotas de orgullo y prepotencia, hasta en algunos casos, desfachatez e inconsecuencia; hoy, antes que ello, prefiero la desnudez y la que fuera mi última entrega. ¡Pues como quizá bien saben! mis vicios fueron inútiles y mis delirios, un buen intento de esas quejas, pero aun así, y para la tranquilidad que me espera, como alguna vez se los dije, todo y nada tras ello hoy queda. Todo y nada tras la manipulada lenta espera.

El grito ya fue liberado, y el tiempo dirá cuán necesario éste sea. Es verdad, poco sabemos de él, nada escuché en mi lengua sobre semejante idea, y si bien algo se escribió alguna vez bajo la desconfiada ciencia, preferí no saber de síntomas o de mortal consecuencia, y es que en situaciones como ésta, la ignorancia es una gran sabia, es musa y la tierna reina de la fiesta. ¡Y mejor será que sí, le temas! que de coraje pocos saben, más y mejor saben de toda clase de indiferencias; ¡Y mejor será que si, que tras el grito te detengas! que las excusas ya no serán válidas, que ya todo habrá sido dicho, que ya nada es necesario, que ya todo quedó, y te digo ya no corras, que al fin y espero comprendan, que como se dijo antes, sin importar cuán eterno este sea, hoy tan sólo el grito es la respuesta a tan opaca herencia.

¡Y me verás gritar! Hasta quemar mis pulmones, hasta que la voz no dé a bastos, hasta que quede uno escuchando, hasta que sea dicho todo, hasta cuando sea necesario, hasta saborear el instinto, hasta no saber de silencios, hasta ahogarme en mis lenguas, hasta cuando del grito pase a lo calmo, al vacío, a tu espanto, a mi nuevo estigma, al intangible cuerpo, al animal domesticado. Y me verás gritar, hasta desvelarme en la garganta de mis histerias, hasta azotarme tras el viento, hasta cuando el oído no entienda; reventaré mis mil voces, gritaré sin rencores ni condenas, hasta que mis sentidos se pierdan, impulsivo, hasta que el aire escasee en mis pulmones, hasta que la ingenuidad del respiro pida un descanso, gritaré sin temores ante el Dios y lo castrado. Y te digo gritaré, tras el acto encausado.

¡Y me verás resplandecer! En fuegos amigables y de sables empuñados. En pleno éxtasis, tras orgasmos no practicados, tras el brillo siempre mal visto, seré ceguera de tu mejor instante. Descubriré tus lineamientos, y tus falsas maneras, hasta que me veas como siempre y nunca quisiste; hasta que de felicidad en la espera te veas delirando, hasta que el llanto nos encandile y mi cuerpo deje de cegarnos. Resplandeceré hasta cuando el ocaso, hasta cuando los colores, hasta que tus verdades al verso no aguanten, hasta que mis carnes, hasta que las tintas se guarden, todo descubriré hasta lo insaciable. Y me verás resplandecer, hasta que nada pueda evitarlo, hasta tus deseos y lo pactado, hasta que el ángel se haga presente, y el genio sea expulsado. Y te digo resplandeceré; tras el grito inesperado.

¡Y me verás caer! De rodillas, sangrante sobre las veredas; en regocijo, lúcido tras el inconsciente, dando paso al gemido, me despediré de mis últimos gritos; entre charcos, hasta borrarme de sus memorias, recordando al niño, caeré apretando mis dientes tras salivas fervorosas. Tras el grito, caeré pleno, caeré sonriendo, calmo y enmudecido; sobre lo no apropiado: jardín de hojas bosque otoño o mar de lenguas ardientes, me verás caer, tras la fatiga y el intento, tras la ya entonces modificada historia, tras el último aliento, bajo la calma de lo ya hecho, tras la garganta y su última gloria; y me verás caer a piso, a suelo muerto, sobre el lugar jamás señalado, sin saber cuánto todo esto duró, sin conocimiento de horas ni de años, me verás caer hasta que mis ojos no busquen horizonte, y el despojo sea total tras el grito alguna vez profetizado. Y te digo caeré, tras el resplandor alcanzado.

¡Y me verás desaparecer! Tras el callejón, entre mis últimos harapos, tras el perdón de mi cuerpo, luego del deambular incesante y el segundo enclavado; aceptando la locura y conquistando los miedos, tras nuevas vidas, enardeciendo nuevos vuelos, me verás no volver, tras el viaje y los contagiosos anhelos. Y te digo desapareceré, tras el esperado gozo, hasta que ni mi nombre, ni nada de mí quede, ni elogios, ni reparos, ¡Nada! ni lo prometido, ni lo rebuscado. Y me verás desaparecer tras el descanso y la venia de mis últimos susurros, tras la incertidumbre y lo no finalizado, hasta que mis hojas y algunos cantos, hasta no ser más que un sutil y simple soplo entre libros de páginas en blanco. Y te digo desapareceré, por lo jamás preguntado...