Confieso andar por uno de esos pasajes que sin costo, no tienen otro costo que el de caminar por ellos sin saber donde llevan. El hombre salió a caminar, y volvió con un problema; luego de ello vivió feliz, vivió preocupado de la solución, conquistó nuevas tierras; mas nunca volvió a la pregunta, ni a la calma generosa...
El hombre caminó y pagó el costo de andar por esos pasajes sin saber que sólo existian para la sana convivencia de las cabezas.
