sábado, 15 de octubre de 2011

lunes, 26 de septiembre de 2011

SOBREVIVIENTE / HOMBRE TECHNÉ

¿¡Sólo lo singular puede ser curado!?
Entonces me haré único y nuevamente único en la prepotencia de querer ser universal.

¡Entonces ya no tendré cura!
Entonces me haré universal y nuevamente universal en la prepotencia de querer ser único.

Hazme hombre universal, conocimiento y conocedor de vidas y miradas mudas que sólo pueda yo entender. Permíteme ser tu paciente lector cotidiano, conocedor fundacional de tus mañanas... tu entorno. Hazme aquel hombre seguro, pero desafiante de tu centro; celo protector de lo que guardes en el secreto. Hazme contemplativo, pero inquieto, hazme universal por lo pequeño, hazme pensamiento posterior, hazme instaurador de lo que lleves en el recuerdo...

Hazme hombre enseñable, como aquel concepto, practicable pero único en el instante; respuesta y ésta una causa moldeable, didáctica poco convencional pero adaptable. Hazme suficiente para los escapes, de tu mundo, de tus oficios, tus conocidos, y tus males; hazme sonrisa y niño, hazme por ti un grito, animal ciego. Enséñame de mí lo distinto...

Hazme hombre exacto, verdad en donde antes vivió lo ambiguo, único en el recuerdo, certero por lo alguna vez dicho; descúbreme, ¡Libera! Que la invitación es, desde mis intentos perdidos. Haz de mí tu más bello temor, la duda es un buen principio; hazme perfecto en el error, verdad y piel necesaria de tus socavados vacíos...

Hazme hombre aplicable, en la situación fija y la verdad utilizada, respuesta en movimiento, acción vertiginosa de tu sangre; ardor y fundamento en voluntad, conmoción de lo efectivo. Hazme fuerza viva sólo en tu universo demostrable, ecuación libre, hazme fuerza y explosión, hazme tu dominio contrario, pasajero de tus días, tu voz y tus viajes...

Hazme hombre explicable, resumido, entendible y cercano a quienes quieran ser, pero complejo en esencia; único en la forma de ver, dócil bajo tus palabras, pero amplio en las lenguas. Conocedor de mis armas, hazme amigo de las nuevas y desafiantes maneras. Hazme hombre singular por lo impracticable, libera en el olvido, quema tú... el imaginario de lo impostergable...

Hazme hombre lógico, singular instrumento enérgico creador del modelo y la palabra ante el razonamiento del hombre contemporáneo; solitario de hogar e independiente en la visión, pero prudente en lo práctico. Dame las rutinas, agótame en lo profano, quemaré las situaciones, prometo, que no todas buscarán resultado...

Hazme hombre moral, ciudadano singular en la acción justa del hombre consciente y prudente en la generosidad del bien de este convivir; cordial botón de tus indomables fuegos, cabeza enferma de tus peores desenfrenos. Hazme real, hazme carne, dame hambriento; oído sordo y a ratos correcto, doble calle, doble andar, se tú mi celo...

Hazme hombre poético, biblioteca intangible de reglas para el resguardo de mi obra y el desenfunde virgen de los acontecimientos inconscientes; dame tránsito, palabras, imagen recurrente, dame labios, escúchame perdida entre la gente. Hazme generoso hasta que el altruismo nos amenace sin su ismo pero abstracto; fantasía literal sin mundos prudentes, hazme ojo y animal falto de silabario...

Hazme hombre retórico, virtud de la argumentación sin pausa y pausada por el solo entendimiento y la antigua creencia sobre el verdadero triunfo del poder de la razón. Envolvente en el silencio, hazme sutil y no redundante, hazme de traje simple, pero amable, quema el brindis, quema la flor: y con ella el honor de mi pecho en el tibio soplo de éstos... los nuevos culpables.

VIAJE, CALIGRAFÍA EN UNA BOTELLA ...

Viajo dentro de una botella de aparentes letras luminosas; de estética clásica y pintadas a mano... en ellas... deletreo la imposibilidad de un remitente y la prudencia de su posible paciente dueño.

Viajo dentro de dos botellas, de aparentes veintidós letras muy bien delineadas en el pulso de aquel artesano nunca bien visto; en su tarea el mensaje, en el destinatario el juicio, que la conclusión es y será siempre relativa a sabiendas de quien cotice mi firma y me lea en lo no escrito...

Viajo dentro de nuevas tres botellas, y cada tres olas una gota entra y sale más de cien veces en el mismo movimiento lento del soplo de mi respirar intrascendente; un segundo de respiración son mil posibilidades de vida, dos segundos serían demasiadas vidas para demasiadas posibilidades de felicidad en tan débil cuerpo.
(...)

¡En el mareo de las palabras me ahogo asquiento de tanto mensaje ceremonial y falso malestar! Pero la vida no ha, y repito, no ha de ser así si no me parece, no al menos dentro de esta botella; y es que aquí las perspectivas se pierden, sin saber por qué ¿Por los reflejos o las cabezas cóncavas? Y es que todo esto queda limitado al entendimiento básico de las naturalezas efímeras de la imagen aparente.

Y digo...
¡Con una gota en esta vida basta!

Que si bien se utiliza, ésta sólo ha de andar en la finalidad del segundo circundante, que la felicidad viaje entonces también aquí sin mayores culpas; quien quiera le tome ¡De otros los lamentos! Quien quiera encumbrar que encumbre, quien por ello pueda fallar, que falle; que nuestras son las licencias, que la vergüenza ¡Escándalo! se escandalice, y se vanaglorie entonces sobre el acto de lo mal y lo no pensado.

¡No es oportuno el miedo hoy!

Enfurezcamos la calma de aquel vientre santo, ¡Dos veces escándalo!
El hijo no viene en la paz de quien le ha concebido; las etiquetas no lo garantizaban. El animal ha de llegar danzando entre tambores de costas hambrientas de noble espíritu, reciban ustedes el brillo polar en sus costas que el viaje ha sido más que fructífero. No se dónde partimos, en qué calle, no recuerdo haberme despedido, tampoco el por qué de mi religión inactiva, ni el porqué de mis destapados vicios; no se si subí o de aquí he sido siempre, navegando tras la apertura de los futuros continentes, no se si voy o vengo, no por ahora, quizá... por siempre.

CARTA / AMOR Y ALTER EGO A UNA JUVENTUD

A veinticinco años, nada de lo que hoy te pueda escribir te dará calma, pues mis manos, así como mi cabeza, no descansan. Mi letra es poco legible y no por la poca luz de mi pieza, ni por la fría y seca noche, más bien es por la poca sutileza de mis involuntarios movimientos punzantes; tirito como tiritan mis estrellas tristes, así, mis manos no se dejan dominar; como mi bien oculto amor que, al igual que mi tinta, es al parecer, aun poco legible por tí a pesar de tanto.

Cariño, no te agotes en seguir leyendo si de miedos no quieres saber, que muchos encontrarás en estas líneas; y no leas mis líneas si de rutinas y día a día no quieres tener, que ya no tengo más que la rutina de mis recuerdos para un posible nuevo momento.

Pequeña, nada dicen mis palabras hoy si se trata de fuerzas, nada busques en esta carta si en ella quieres encontrar de ese amor desmedido e incontrolable, que de ti no se mucho; y tú teniendo tan bellas manos, y tan jóvenes deseos, aun así reúsas a escribirme respuesta alguna ante mis intentos. Amor, escucha más allá de mis ladridos, busca más allá de mis histerias, se que yo, mujer vieja y algo enferma en tí ha inspirado caricias de hermosas herencias.

Se que temes a mis lamentos, se que ríes en otros eventos; viajes y amistades consumen tu vuelo joven, bestial, lascivo y tierno. ¿Temes tus secretos? No temas de tus recreos, no me escondas tus juegos; no a mí, ¡Por Dios! Que prefiero dolor conocedor que silencio muerto.

Hermosa mi culpa, y certero mi error; imposible es negar, pecado sería hablar sin el sabido recuerdo instaurador.

Pequeña mía, no me niegues en tus rezos, no me olvides en tus días, mejor detente y guarda estas palabras y atesóralas en el amor de tus futuras fantasías.

JUICIO / DE LO POR MÍ PROPUESTO

Te escribí el cielo, rebauticé los colores; de mis carcajadas salió la primera escena, de mis ojos la perpetua ilusión, la luz palpitante y el canto enceguecedor. De mis venas es el hambre, de mis entrañas el morbo y lo húmedo de mi celo; de mis dedos las formas, de mis uñas los necesarios credos. De mi cabello es el espacio ondulante, de mis oídos la esperanza, y de la crianza mi regresivo sueño.

Te escribí en arenas, imitando el romanticismo ya obsoleto; vi donde nunca quise, solté lo nunca suelto, perdí todo lo que me ataba, hoy ya nada heredo; camino sin objetos. No sirve ya el augurio, no me pidan consejos; no espero entiendas, no tienes por qué creerlo. No me leas, no se trata de cuánto yo diga: No, esto no habla de quién es más o por quién soy menos; pongo nada más que mi deseo en libertad, no expongo lo ya hecho. Mi camino fue recorrido y nada de lo que aquí diga le hará menos cierto, menos intenso o correcto. Escribo sin lectores, no es abierto el juicio, es éste el juicio de lo por mí propuesto; yo en las palabras, nadie en lo ajeno, cada uno con sus temores, yo con mis anhelos, tú con tu aroma, el oído con su tiempo.

Te escribí hasta el final, sin pensarlo y con varios otros supuestos; te escribí sin demoras, sin atajos, nunca hasta tu puerta, sumando incluso mis excesos, te escribí hasta el final, dormido e inalterable, te escribí… ingobernable pero en silencio.

CONFIESO, NATURAL SENTIDO...

¡Llegaron hasta mi puerta y tocaron tres veces!
Entonces, escribo lento evitando ruido; escribo casi muerto, evitando que en la lentitud pierdan mis palabras el natural sentido.

domingo, 24 de abril de 2011

¡VELOCIDAD!

¡VELOCIDAD!
Fui insuficientemente padre… que me disculpen mis hijos,
Que también fui insuficientemente hijo bajo las faldas de mi madre
e insuficientemente niño bajo los brazos de aquél padre.

Fui niño insuficientemente niño,
Fui hombre de hilos demasiado efímeros
Fui joven, joven insuficientemente joven
Fui hombre y hombre nuevamente;
Fui pieza estéril de mis sueños, fui intención y luego eco,
Fui emoción e intención de suficientes recuerdos.
Fui hombre de pocas ciudades, ciudadano de suficientes mundos,
Fui mi mundo, antojo falto de universo, Fui mi tiempo.
Sin demoras, a ratos fui cortés y no valiente,
Insuficientemente ignorante fui el egocentrismo de mi gente.
Insuficientemente escuela, no escribí mi libro, nunca pedí recetas;
¡No corté rosas!
¡Regalé demasiadas nuevas maneras!

Fui... suficientemente barro para arder en el color e insuficientemente otro para esconder el final,
Fui otro, fui el mismo, fui siempre;
Fui insuficientemente hombre para las modas aparentes.
Fui insuficientemente hombre para las políticas, los ideales,
Fui hombre de pocas palabras, algunas aun me culpan de algunos males,
Fui errante a mi manera, fui el peor ejemplo de mis quejas
Fui el oído seco enaltecedor de las reprimendas.

¡Fui insuficientemente hombre tras el morbo de una mujer!
Y demasiado hombre tras la adultez de los tiempos,
Fui insuficientemente mujer para tener mujeres;
Quise ser suficientemente sano para no ver,
Quise no saber callar,
¡Quise no pensarlo tanto!

Insuficientemente extrovertido, fui bastante buen amigo de mi mismo,
Nunca tan íntimo de la risa, fui suficientemente alegre;
Nunca tan íntimo del llanto, muchas veces me declaré inocente, pero cercano a lo profano.

Fui insuficientemente padre y buen padre de ningún hijo, fui hombre y la fe de mi castigo...
Dado al cuento, fui por mí un perseguido,
Insuficientemente moldeable, fui transgresor de mi mismo
Ajeno al juego, moví siempre las piezas
Esquivo del azar, algo me dio la razón
Demasiadas veces dije no querer tenerla, demasiadas veces fueron suficientes para que lo admita y lo entienda
¡Gente! No fue personal, nunca lo fue, y hoy no vale la pena.

Suficientes han pasado ya, las callen ya anegadas ¡Velocidad! a nadie esperan…